Pedro Juan Caballero - 27 de julio de 2026
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¿Por qué Lula sostiene que Paraguay inició la Guerra de la Triple Alianza?

Publicado el 27/07/2026

El historiador Herib Caballero explica que las declaraciones del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de que el Paraguay inició la Guerra de la Triple Alianza, coinciden con la versión predominante que existe en el vecino país. El investigador plantea aprovechar la oportunidad no solo para buscar espacios de reflexión sobre la contienda, sino para que ambos países cierren las heridas con un intercambio de trofeos de guerra.


Obra basada en la Guerra de la Triple Alianza del pintor argentino Cándido López.

Las recientes declaraciones del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reavivaron un viejo debate sobre el origen de la Guerra de la Triple Alianza.

El historiador Herib Caballero explicó en radio Monumental 1080 AM que el conflicto bélico es conocido en el Brasil como la “Guerra del Paraguay” y ofrece así una lectura parcial de los hechos.

En ese sentido, recordó primeramente que el 30 de agosto de 1864 el entonces canciller paraguayo José Berges remitió una nota de protesta en la que advertía que Paraguay consideraría una causa justificada de guerra una eventual invasión brasileña al Uruguay, situación que se concretó el 12 de octubre del mismo año.

“Cuando los países cierran estos procesos y estas heridas se cierran con la entrega de los trofeos de guerra”

El investigador señaló que recién cuando esa noticia llegó a Asunción, en noviembre, el presidente Francisco Solano López ordenó la captura del buque brasileño Marqués de Olinda, respaldándose precisamente en la advertencia diplomática emitida semanas antes


Posteriormente, tropas paraguayas ocuparon las fortalezas de Albuquerque, Corumbá y Coimbra, episodio que Brasil presenta como el inicio de la agresión paraguaya.

“Y para justificar sus acciones, entonces es ahí la justificación de que Paraguay fue un país agresor y ellos desconocen todo lo que estaba ocurriendo en el Uruguay”, dijo refiriéndose a la guerra civil en la República Oriental.

Caballero aclaró que en la academia brasileña existen investigaciones que revisan críticamente esa interpretación. Sin embargo, afirmó que esa mirada continúa predominando en los manuales escolares y también en buena parte del discurso político.

Mencionó que, por ejemplo, todavía se mantiene la idea de que Francisco Solano López era un tirano que pretendía expandirse a territorios brasileños, dejando de lado el contexto geopolítico de la época y los intereses del Brasil en asegurar la libre navegación del río Paraguay para conectar el Mato Grosso, donde se había encontrado oro y yacimientos de piedras preciosas.

Oportunidad para sanar heridas

El historiador también recordó que Brasil conserva hasta hoy varios trofeos de guerra como el Cañón Cristiano y el Cañón Presidente López, exhibidos en el Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro.

Para Caballero, una forma simbólica de cerrar definitivamente las heridas del conflicto sería avanzar en el intercambio de los trofeos capturados durante la guerra.

“Cuando los países cierran estos procesos y estas heridas se cierran con la entrega de los trofeos de guerra, entonces ahí también nosotros creo que habría que volver a replantear y este es un buen momento, estamos a 160 años de la guerra. Nosotros también tenemos trofeos de guerra, nosotros tenemos en Vapor Cué el buque Anhambai, que fue capturado por nuestra flota en el río San Lorenzo, justamente en el inicio de esa guerra; entonces sería bueno decirles: les devolvemos el Anhambai, devuélvannos nuestros cañones”, planteó.

Sobre la respuesta que debería dar Paraguay a las expresiones de Lula, el académico señaló que existen mecanismos diplomáticos para solicitar aclaraciones y recordó que hace una década ya se impulsó una propuesta de integración cultural entre los países involucrados en la guerra.

La iniciativa buscaba promover encuentros, exposiciones y actividades conjuntas que permitieran reflexionar sobre el conflicto “más allá de la guerra”, aunque Brasil fue el país que mostró mayor resistencia.

Al respecto, el historiador consideró que la coyuntura actual representa una oportunidad para reabrir el debate.

“Yo creo que debería ser una estrategia en el caso paraguayo, debe ser más sistemático desde el punto de vista que se planteó hace 10 años, de tratar de obligar a Brasil, que en este caso es el más reticente, a reflexionar sobre lo que ocurrió, a hacer una revisión más completa o más compleja”, afirmó.

Por último, Caballero admitió que quizás existe una mayor afinidad con Argentina no solo por el idioma, sino también por vínculos históricos, por la relación comercial y económica, teniendo en cuenta que fue una válvula de escape para los paraguayos que emigraron en busca de trabajo.

Pero recordó que el Brasil también hizo una inserción muy fuerte desde lo cultural desde la década de 1950, con la intención de romper con la dependencia social y económica hacia Argentina.

De esa manera, se inaugura el Puente de la Amistad y además comienzan a aparecer las agencias de turismo que promocionan las famosas playas brasileñas que son muy concurridas por los paraguayos.

ultimahora.com

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