Juan Pérez Acosta
El principal mérito de la conmemoración de la Paz del Chaco radica en que Paraguay y Bolivia lograron construir una paz duradera, que se mantiene por más de 90 años.
Esto afirma el presidente de la Asociación Cultural Mandu’arã, Enrique Cosp, quien calificó este periodo como superior al de muchos países del Viejo Continente que atravesaron nuevos conflictos tras sus guerras.
“Paraguay tiene una excelente racha de paz, 91 años, mucho más que la mayoría de los países europeos”, señala en el marco de un nuevo aniversario del cese de hostilidades de la Guerra del Chaco (1932-1935). Esta estabilidad resulta “envidiable para pueblos como el ucraniano, el ruso, el Medio Oriente y gran parte del Mundo”.
El escritor y divulgador de historia destaca que, pese a las diferencias existentes entre ambos países, “los pueblos paraguayo y boliviano no se odian, y entre sus numerosos problemas, una guerra entre ellos no es uno de ellos”, por lo que sostuvo que “ese es el mérito de una Paz del Chaco bien construida”.
Cosp recuerda que desde el mismo momento en que se acordó el cese al fuego, el 12 de junio de 1935, surgieron cuestionamientos sobre las condiciones en las que se negoció la paz.
Una de las críticas más frecuentes, explica, fue que Paraguay detuvo la guerra pese a haber obtenido importantes victorias militares y avances territoriales sobre el Ejército boliviano. ‘‘Hasta hoy uno puede escuchar o leer en conversaciones casuales o en discusiones en redes sociales, afirmaciones tan temerarias como que Paraguay hubiese seguido y no parar hasta ocupar Santa Cruz de la Sierra’’.
Sin embargo, considera una “fantasía” la idea de que el país podía continuar avanzando indefinidamente sobre territorio boliviano para obtener mejores condiciones en las negociaciones. ‘‘Lo que no recuerdan o no toman en debida consideración, es que en 1935, si bien las tropas paraguayas también lograron alguna cosecha de victorias, la situación no les era tan favorable como lo fue en los dos años anteriores’’.
Relata que en febrero, Paraguay atacó intensamente la ciudad boliviana de Villamontes, una y otra vez, solo para estrellarse contra sus sólidas defensas y pagar un alto precio en sangre y recursos.
‘’Y sí, es cierto que fuerzas paraguayas bajo el mando del coronel Rafael Franco cruzaron al otro lado del Parapití, pero también es cierto que contraataques bolivianos los obligaron a retroceder y para el 13 de mayo nuestro Ejército había perdido ya definitivamente el Parapití’’.
La ventaja logística paraguaya se había reducido considerablemente. Al inicio de la guerra, los lugares donde se combatía le quedaban más cerca a los paraguayos, que además podían aprovechar el río Paraguay y el ferrocarril de Puerto Casado para ir al Chaco, mientras que los bolivianos tenían que venir desde más lejos, a lo largo del terreno difícil y montañoso.
A esto se sumaban, según Cosp, el agotamiento financiero del país, la escasez de nuevos reclutas y la posibilidad de perder el apoyo que Argentina brindaba de manera discreta durante el conflicto.
En ese contexto, sostuvo que la dirigencia política y militar paraguaya actuó con criterio al reconocer el momento adecuado para alcanzar la paz. “No fue cobarde ni torpe; al contrario, exhibió sabiduría al detectar un buen momento para alcanzar la paz antes de que se desperdicien las ganancias militares y territoriales de los últimos tres años”, afirma.
Cosp recuerda que cuando terminó la Primera Guerra Mundial, los términos de paz impuestos a la vencida Alemania en el Tratado de Versalles fueron tan duros, tan diseñados para castigar y tan poco pensados para evitar un retorno a la lucha, que el mariscal francés Ferdinand Foch dijo: “Esto no es la paz, es un armisticio por veinte años”.
‘‘Dicho y hecho, 20 años después, los países europeos que se enfrentaron en la Primera Guerra Mundial tuvieron un asombrosamente destructivo segundo round llamado Segunda Guerra Mundial’’.
Destaca que Paraguay evitó imponer condiciones humillantes a Bolivia y logró un equilibrio que impidió el surgimiento de revanchismos.
“Paraguay tuvo el buen tino de encontrar un equilibrio entre satisfacer sus intereses y al mismo tiempo no humillar ni provocar excesivamente a una Bolivia que aún podía seguir peleando”.
“Paraguay tiene una excelente racha de paz, 91 años, mucho más que la mayoría de los países europeos’’.
- Enrique Cosp, Pdte. Asociación Cultural Mandu’arã







