Un tiempo para ambos y con emotivo final
Un final emotivo y de película, en el que la lluvia le agregó el tinte épico, tuvo el primer superclásico del año, en el que Cerro Porteño festejó al último por el empate conseguido sobre la hora, aunque el hincha de Olimpia tampoco se fue muy disconforme teniendo en cuenta que sigue compartiend
El volante Mathías Villasanti se adelanta a todos los defensores del Olimpia para enviar el balón a la red de Alfredo Aguilar, para adelantar en el marcador a Cerro Porteño.
Ni el propio Fernando Jubero hubiera imaginado un primer tiempo tan perfecto. Fue una paliza táctica del español sobre Daniel Garnero. Utilizó los primeros quince minutos para atosigar al rival, obligándole a recurrir a pelotazos y forzando errores. En este tramo, el trabajo de Villasanti, “Topo” Cáceres y Aguilar fue excepcional.
En la planificación de Jubero sin dudas estaba poder desequilibrar el resultado en esos primeros quince minutos para que la presión surta efecto real. Villasanti se encargó de que esto ocurra con un gran cabezazo tras centro de Federico Carrizo y anterior guapeada del “Chico” Báez ante la floja marca de Leguizamón.
A partir de ahí, el Ciclón le tiró la presión de manejar el balón a Olimpia. Lo que buscaba Cerro era que el Decano, en su embeleso por empatar el partido, caiga en la trampa y sufra los contragolpes, que buscaba encabezar Carrizo con su velocidad.
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Y así ocurrió. Pero los de Jubero no supieron definirlo. Olimpia estaba completamente maniatado. En tanto que Juan Pablo Carrizo no tuvo una sola intervención importante en el primer tiempo.
Pero en la complementaria, la temática cambió desde el ingreso de Tabaré Viudez en el Franjeado. Era el desequilibrante necesario que Ale Silva no pudo ser. Los de Garnero dominaban el balón y los contragolpes de Cerro ya no parecían tan peligrosos como los del primer tiempo.
Una magia de Mendieta igualó el juego y otra de Viudez revirtió completamente el resultado.
Cerro fue como pudo y ya con un jugador menos por la expulsión de Carrizo encontró una falta sobre el final. El tiro libre y el gol de Ruiz fueron prácticamente un calco del último clásico del año pasado. Olimpia sigue sufriendo con los balones cruzados que caen a su área y ayer volvió a darnos una muestra de esto.

Una magia del William Mendieta, quien de tiro libre clavó en el ángulo ante la desesperada estirada de Carrizo.
En misil, desde fuera del área, disparó Tabaré Viudez para la victoria parcial franjeada.



