Trump y Xi miden fuerzas en medio de creciente tensión
China y Estados Unidos llegan a la reunión entre Xi Jinping y Donald Trump de esta semana en Pekín con una frágil tregua comercial vigente, pero puesta a prueba por viejos frentes abiertos, como los aranceles, nuevas disputas tecnológicas y la crisis energética desatada por la guerra en Irán.
La visita del republicano, confirmada este mismo lunes por Pekín y que se alargará entre este miércoles, cuando Trump llegará a China, y el viernes, supondrá la séptima vez que se reúnan en persona Xi y Trump –contando con el primer mandato del republicano–, quienes tendrán sobre la mesa una larga lista de asuntos que tratar.
La cuestión gana peso después de que el canciller iraní, Abás Araqchí, viajase a Pekín la semana pasada para reunirse con su homólogo chino, Wang Yi, y de que el embajador chino ante la ONU, Fu Cong, advirtiera que, si Ormuz sigue cerrado, el asunto estará “inevitablemente en el centro de las conversaciones”.
China, el mayor socio comercial de Teherán, ha condenado los ataques contra Irán, mientras ha pedido respetar la soberanía de los países del Golfo, con los que mantiene estrechos lazos y que han sido objetivo de ofensivas iraníes.
El profesor Wing Lok Hung, de la Universidad China de Hong Kong, afirmó a EFE que Irán es ahora el asunto con mayores posibilidades de producir resultados “positivos y concretos”, ya que Washington busca reabrir Ormuz y lograr un alto el fuego que, a su juicio, no sería posible “sin apoyo chino”.
Según Hung, la visita de Araqchí dejó a Pekín en una posición “más ventajosa” y reformuló “de forma significativa” una agenda inicialmente más centrada en comercio, tecnología y Taiwán.

Si bien algunos analistas han señalado que Pekín se ve beneficiado por el desvío de la atención de Washington de Asia hacia Oriente Medio, el conflicto también afecta a China, donde se ha encarecido la energía, lo que llevó a las autoridades a intervenir para contener los precios.
COMERCIO. Antes de que Trump llegue a China, el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, mantendrán mañana en Seúl un diálogo económico, después de haber encabezado en marzo en París otro del que Pekín dijo que salieron “consensos preliminares”.
El eje económico de la cita parte de la tregua pactada por Xi y Trump en la ciudad surcoreana de Busan el pasado octubre, que redujo del 57% al 47% los aranceles a las importaciones chinas, además de suspender tasas portuarias recíprocas y aliviar parcialmente las restricciones chinas sobre tierras raras.
Ese equilibrio quedó después en entredicho por el fallo del Tribunal Supremo estadounidense, que invalidó los aranceles impuestos.
La analista Patricia M. Kim, del Instituto Brookings, considera que “el resultado más probable es una extensión de la actual tregua”, con la continuidad de las exportaciones chinas de tierras raras y las compras de productos agrícolas estadounidenses a cambio de “un alivio parcial de aranceles”.
La competencia tecnológica, centrada en los semiconductores y cada vez más en la inteligencia artificial, ha cobrado nueva importancia tras el bloqueo chino a la compra de Manus por parte de Meta, una operación de 2.000 millones de dólares que Pekín frenó al vetar “la inversión extranjera” en la plataforma de IA, fundada en China pero radicada en Singapur.
Washington vinculó ese revés a las “provocativas regulaciones extraterritoriales chinas”, mientras Pekín acusa a Estados Unidos de “contener” su desarrollo tecnológico mediante controles a chips avanzados y otros componentes claves para la IA.
- Irán, Taiwán, los aranceles y la nueva disputa tecnológica marcan la agenda de la reunión bilateral.
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