Todo apunta a extraditar, de inmediato, a Piloto
El presidente de la República, Mario Abdo Benítez, cargó en la cúpula policial toda la responsabilidad del asesinato de Lidia Meza (18) a manos de Marcelo Pinheiro, alias Piloto. El comandante Bartolomé Báez y el subcomandante Luis Cantero fueron destituidos, pero el ministro del Interior, Juan Ernest
El hasta ayer comandante, comisario general Bartolomé Báez, seguido del ministro del interior, Juan Ernesto Villamayor, ingresan al recinto donde se perpetró el mortal ataque.
Las reuniones fueron incesantes desde el sábado a la noche. En la sede central del Ministerio Público la fiscala general, Sandra Quiñónez, convocó a la fiscala de la causa, Irene Álvarez, además de fiscales de las unidades de Crimen Organizado y Antidrogas.
En la reunión, que se extendió hasta la madrugada, el Ministerio Público tomó la decisión de no imputar para no seguir el juego de Piloto, que en horas de la siesta mató a la joven con el fin de abrir un nuevo juicio penal y trabar su inminente extradición a Brasil.
A la fiscalía no le urge imputar en esta causa debido a que Piloto está preso.
Pero también hay un firme compromiso de castigar por lo que hizo con una joven vida, por lo que se estudia el mecanismo jurídico para extraditarlo y procesarlo en Brasil.
Piloto, de nacionalidad brasileña, es uno de los líderes del Comando Vermelho y es requerido en Brasil por una condena de 26 años de cárcel, por un sangriento asalto a un transportador de caudales que protagonizó en 1997, en Río de Janeiro.
Cumplió once años de cárcel y luego se fugó, por lo que aún le restan 15 años que debe purgar.
Pero, una vez que cumpla esta condena, la idea de las autoridades paraguayas es que sea condenado por la justicia de Brasil con otros 30 años de cárcel por el asesinato de Lidia.
De hecho, la fiscalía trabaja en cerrar dos causas menores que tiene en Paraguay: una en Itapúa y otra en Ciudad del Este para la inmediata extradición.
Las reuniones de este nivel no cesaron porque al amanecer el presidente Abdo Benítez se reunió con el Consejo de Seguridad.
Tras este encuentro hubo otra reunión de los referentes de seguridad, entre los que se encontraban el ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor; el ministro de la Senad, Arnaldo Giuzzio; y el secretario de Inteligencia, Esteban Aquino.
Durante este encuentro el Ejecutivo se desenmarcó de toda la responsabilidad y sus referentes recordaron que Piloto fue detenido en Cambyretá el 13 de diciembre pasado y, pese a la advertencia de los organismos de seguridad, no fue expulsado del país, debido a que la fiscala Fátima Villasboa lo imputó por producción de documentos no auténtico (cédula falsa).
Perfil de nuevos jefes de la Policía Nacional
El nuevo comandante de la Policía, comisario general inspector Gregorio Walter Vázquez Alderete, se desempeñó hasta ayer como director del Instituto Superior de Educación Policial (Isepol). Anteriormente ocupó la dirección de Policía de Asunción y San Pedro, también fue jefe de la comisaría 3ª Metropolitana y del departamento Investigación de Delitos. Fue en este cargo que planificó y ejecutó una operación en la zona de San Pedro, que terminó con la captura del líder de la megabanda, Amado Ramón Benítez.
El comisario general inspector Eladio Sanabria Morán, nuevo subcomandante de la Policía Nacional, también es un abogado recibido en la Universidad Nacional de Asunción. El mismo ocupó cargos relevantes en la institución como jefe del departamento Asuntos Internos, titular de la dirección de Hechos Punibles Económicos y Financieros, director de Policía de Itapúa y director general de Justicia Policial. Su hermano, el comisario general Arnaldo Sanabria Morán, fue comandante, una semana, tras los sucesos de Curuguaty.
Régimen de las privadas
Marcelo “Piloto” aprovechó la vulnerabilidad del régimen de visitas en las privadas de la Agrupación Especializada, cuyo titular es el comisario general Germán Real, para perpetrar el miserable asesinato.
Marcelo Pinheiro, (c), durante una audiencia en la Agrupación, el pasado viernes. / ABC Color
Los presos de máxima seguridad reciben las visitas normales de amigos y familiares los días miércoles, mientras que las privadas las reciben sus propias celdas, ubicadas en la misma guardia del cuartel policial. Las mujeres que acuden a estas citas íntimas generalmente ingresan los sábados a la mañana y se retiran 24 horas después, el domingo.
En esos momentos, los uniformados pierden el control sobre los internos, pese a que estos cuentan en sus celdas con utensilios de cocina, como platos y cuchillos de mesa o simplemente para cortar tortas, que en este caso fue el arma homicida.
La joven Lidia Meza Burgos (18) fue el plan B del criminal brasileño. La jueza Lici Sánchez le había denegado el permiso para casarse ese mismo sábado, en su lugar de reclusión, con su novia Marisa de Souza Penna, quien también está presa en la cárcel del Buen Pastor. Se presume que esta iba a ser su víctima. Pero ante la negativa judicial, el narco consiguió la visita de la jovencita, quien terminó siendo su víctima. Para colmo, las cámaras del circuito cerrado no funcionaban.





