Peña, el joven economista en busca de su propio sello para la presidencia de Paraguay
Sonriente y amable, Santiago Peña, economista de 44 años, asumió este martes como presidente de Paraguay con el desafío de marcar su impronta.
Peña es el gobernante más joven en la era democrática de Paraguay que llegó a la presidencia. Alto y de porte atlético, este exjugador de rugby es considerado como un tecnócrata con una brillante carrera académica.
Al asumir este martes, Peña prometió trabajar por la prosperidad del país. “El éxito es lograr que todos los paraguayos estén mejor y que el mundo sea testigo del resurgir de un gigante”, dijo.
Peña estudió economía en la Universidad Católica e hizo una maestría en la de Columbia (Nueva York). En su experiencia internacional, trabajó en el departamento de África del Fondo Monetario Internacional en Washington.
Entre 2000 y 2009 fue funcionario del Banco Central. En 2012 integró el directorio del Banco Central y en 2014 fue nombrado ministro de Hacienda por Horacio Cartes, quien además lo afilió al Partido Colorado.
En 2017 no ganó en las internas coloradas ante Mario Abdo Benítez con miras a la posibilidad de postular a la presidencia. Oportunidad que recuperó cuatro años después al disputarse contra Arnoldo Wiens.

– Familia tradicional –
Hijo del economista José María Peña y de la argentina Ana María Palacios, el nuevo presidente es el menor de tres hermanos.
Está casado con Leticia Ocampos, con quien tuvo su primer hijo, Gonzalo, antes de cumplir los 18 años. La pareja tiene también una hija, Costanza, de 16.
De moral conservadora, se opone al aborto por considerarlo “un atajo, lo más fácil”, y también rechaza el matrimonio igualitario.
“Defiendo la familia en su composición tradicional: mamá, papá e hijos”, dijo a la AFP.
Recientemente apoyó al Congreso, que rechazó una donación de 38 millones de euros de la Unión Europea para un proyecto educativo por utilizar el lenguaje inclusivo.
“A los niños no se les puede inculcar desde temprana edad que el que quiere ser niño se sienta niño y el que se sienta niña sea niña, no. El sistema escolar no puede modificar eso (…) Valoramos cuando viene alguien a donar dinero, pero el dinero no puede condicionar nuestro estilo de vida y nuestras creencias”, dijo.
Con información de AFP





