Materia Publicada en Fecha : 2020-04-23: Pedro Juan Caballero y Ponta Porú: ciudades siamesas que se necesitan en la frontera
La pandemia del coronavirus que ha desatado una emergencia sanitaria y económica a nivel global, nos ha demostrado una vez más la realidad fronteriza, dejando al descubierto que ciudades siamesas como Pedro Juan Caballero (Paraguay) y Ponta Porú (Brasil) se necesitan mutuamente.
La frontera seca es prácticamente una sola urbanidad, una única población, donde la separación y los límites son ínfimos.
Es por ello que, si bien el operativo de control de las Fuerzas Armadas bloqueando las fronteras es importante para controlar el flujo de personas que podrían ingresar con el virus, también es importante señalar que los pobladores de Pedro Juan Caballero y los de Ponta Porã exclusivamente deberían poder cruzar presentando siempre una debida justificación, sea por motivos laborales, para acceder al pago de algún subsidio o pensión, entre otros.
Por lo tanto, podrían habilitarse dos accesos de entrada y salida en la frontera seca exigiendo a las personas a cumplir las medidas sanitarias establecidas por el Gobierno Nacional.
Ambas ciudades no pueden cerrarse totalmente por el tráfico de pobladores que se genera cotidianamente. La gente debe comprender y entender que geográficamente es una situación única, representa un caso sui generis, tanto en el aspecto económico como sociocultural.
Empleados como empleadores cruzan la frontera día a día. El sustento de muchas familias pedrojuaninas se encuentra en la vecina ciudad y viceversa. La economía de esta región se basa en el comercio, en el turismo de compras y por ende en otros sectores como la hotelería, gastronomía y tantos otros rubros que se benefician directa e indirectamente.
Trabajadores/as domésticas, personal de supermercados, estaciones de servicios, comercios, tiendas, obreros de albañilería, herrería, pintura, y tantas otras profesiones se desarrollan de ambos lados, en estas ciudades siamesas.
El Gobierno Paraguayo, que lleva adelante la lucha contra el coronavirus (Covid-19) debe encontrar la fórmula para destrabar esta crisis imperante y ser conscientes de que el comportamiento económico en la frontera es diferente al de otros.
A medida que se esto avance y sin propuestas de solución, solo promueven la anarquía, el desgobierno o la desobediencia civil. La ciudadanía entiende que hay un mal que circula en las calles, por eso es capaz de cumplir las exigencias sanitarias, medidas de higiene, distanciamiento, que serán parte de nuestra rutina diaria mientras intentamos restaurar de a poco la normalidad.
En el mundo vaticinan incluso la hambruna después de este virus y no podemos permitir que nuestra sociedad pase hambre. Reactivar la economía, bajo condiciones de salubridad preventiva, es vital en estos momentos.
Cuidar de la gente también implica permitirles la posibilidad de sustentarse porque toda ayuda privada o estatal siempre va a ser insuficiente.
Los controles militares en la frontera son sumamente importantes, por ende también estos controles deben garantizar a la población poder cruzar con un motivo válido, utilizando las mascarillas (tapabocas) y cumpliendo las demás exigencias sanitarias para salvaguardar la salud
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