Pedro Juan Caballero - 28 de octubre de 2026
Interamericanas

Los parlamentarios siguen poniendo a prueba paciencia de la ciudadanía

Publicado el 09/03/2019

Mediante los escraches y la presión, los senadores tuvieron que reaccionar y rever decisiones en casos de desafuero y tráfico de influencias. Con blindaje a Bacchetta demuestran que no aprenden.


Los parlamentarios están volviendo nuevamente a sus andanzas y viejas prácticas del corporativismo y el blindaje.

La protección al colorado Enrique Bacchetta por parte de una mayoría en el Senado es una muestra más de que siguen poniendo a prueba la paciencia de la ciudadanía, y no aprenden la lección.

Está demostrado que los políticos actúan de acuerdo al termómetro ciudadano, y que más de una vez tuvieron que rever sus decisiones por la presión ciudadana reflejada mediante los escraches.

Son varios los casos que se dieron en diferentes ámbitos políticos, pero sobre todo que tuvieron repercusión en ambas Cámaras del Congreso.

El Senado es el que en este momento está en la mira, así que se harán referencia a los casos más emblemáticos en los que el papel de la gente indignada fue clave.

El pedido de desafuero de Víctor Bogado en el 2013, a pocos meses de que haya sido elegido como senador marca un antes y un después en el comportamiento entre senadores y ciudadanos.

Bogado fue denunciado y luego imputado por el polémico caso de la niñera de oro, Gabriela Quintana.

Esta incluso percibía doble salario, uno de Diputados, con la venia de Bogado, y otro de una binacional.

Cuando el caso llegó a la Cámara Alta, imperó el corporativismo ya que una mayoría de 23 senadores frenó el desafuero de su colega.

Esta decisión tuvo una amplia repercusión y comenzaron los escraches en las redes sociales, en las calles e incluso se sumaron casas comerciales contra “los 23”.

Los senadores de ese periodo se vieron entre la espada y la pared, y más de uno se quejó de que ni siquiera podía salir de su casa, entre ellos el propio Bacchetta.

Dos semanas después, se vieron en la necesidad de rever su postura y finalmente aprobaron el desafuero.

Posteriormente, se fueron dando otros casos sobre denuncias de corrupción también en Diputados, con la misma experiencia y el mismo desenlace.

tráfico de influencias. A finales del 2017 y en puertas de las internas partidarias, saltó a la luz el caso de varios audios que fueron filtrados que involucraban al cartista Óscar González Daher y Jorge Oviedo Matto, del Unace, con el tráfico de influencias.

Una vez más se sintió la fuerte presión de la ciudadanía, y en el Senado por primera vez se decidió aplicar el artículo constitucional de la pérdida de investidura.

En ese entonces tanto González Daher como Oviedo Matto eran representantes de la Cámara Alta ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM). El luqueño estaba como presidente.

En sesión ordinaria se decidió aplicar la pérdida de investidura para este último por lo que quedó sin banca y sin fueros.

En cuanto a Oviedo Matto, él mismo, entre amenazas y ruegos, pidió que le acepten su renuncia para no pasar por el bochorno de su colega.

Pero la historia no terminó ahí, ya que ambos volvieron a ser incluidos en las listas parlamentarias de sus respectivos sectores políticos.

A pesar de la presión, se mantuvieron en sus lugares, y ya en la oposición se amenazaba con que volverían a sacarlos del Senado en el caso que resulten electos.

Ambos volvieron a conseguir bancas, pero no duraron mucho en sus cargos, ya que los escraches persistieron.

González Daher guarda actualmente reclusión en la Agrupación Especializada.

Defensa a Ulises. Bacchetta, quien pertenece al gremio de abogados, estuvo siempre salpicado también por rumores sobre presiones y tráfico de influencias, aunque se desconocen denuncias concretas.

De acuerdo a las informaciones que se manejan, operó para quedarse en la presidencia del Jurado.

Recientemente, tuiteó en defensa del diputado Ulises Quintana, quien está recluido en Viñas Cué por denuncias sobre caso de narcotráfico.

Se iniciaron una serie de escraches con el objetivo de que renuncie no solo al JEM, sino también al Senado.

Sin embargo, los senadores al parecer pasaron por alto la indignación persistente, y prefirieron abroquelarse a favor de su colega.

Dejaron entrever que la credibilidad y la ética no van de la mano con sus prácticas.]

Fuente: abc.com.py
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