Pedro Juan Caballero - 4 de noviembre de 2026
Interamericanas

Los mercenarios volvieron a ser campeones en el Nacional de Fútbol de Salón y están matando este deporte

Publicado el 03/03/2018

En Presidente Franco continuó la burla que inició hace unos años en materia de fútbol de salón con la instalación de una dirigencia arbitraria, acusada de manejos oscuros y poco transparentes, que favoreció, así como denuncia la mayoría, al elenco anfitrión para llegar a su noveno títul


En la noche del sábado 3 de marzo, en un episodio lamentable y otro precedente nefasto para el fútbol de salón del interior en Paraguay, la selección de Presidente Franco, en un partido cargado de polémica, discusiones y agresiones, derrotó por 6-1 a la selección de Villa Hayes y se consagró campeón de la edición 48 del Campeonato Nacional de Fútbol de Salón, categoría “mayores”.

Por la televisión se pudo observar incluso, y no solo en la final, sino también en los otros partidos, un gran favoritismo de los árbitros hacia el elenco de Franco, que a juzgar por los nombres que tiene en su plantel, cualquiera diría que no necesita de la ayuda arbitral. Pero llamativamente, varios “horrores” arbitrales le permitieron siempre golear a sus rivales. Lo primero es que rápidamente los mejores jugadores rivales eran amonestados e inmediatamente expulsados.

Un torneo histórico, emblemático, un deporte que ha dado tantas alegrías a nuestro país, hoy está transformado en un circo. Donde los payasos, la dirigencia del salonismo nacional son los que siempre salen ganando y es que lograron perpetuarse en el poder como es el caso de Rolando Alarcón, presidente de la Federación Paraguaya de Fútbol de Salón e incluso Presidente de la Asociación Mundial de Futsal y el tristemente célebre, Martín Ota, presidente del Consejo Federado Área Interior, sindicado por muchos dirigentes del salonismo nacional como el responsable de fundir este bello deporte en el interior del país.

Ambos logran, con la mano negra en el fútbol de salón, ser reelectos en los cargos. Prometen el cambio, las mejoras y que terminarán los bochornosos espectáculos, pero cuando ganan se olvidan de sus promesas.

Integrantes del conjunto campeón de Presidente Franco, celebran alborozados la obtención de su novena corona en los Nacionales. 

En este último torneo, todo estaba orquestado desde un principio. Franco sería campeón frente a su público que verdaderamente hizo la fiesta desde las gradas en cada jornada respaldando a su selección, así como ocurre en otras ciudades sedes, donde el espectador debe pagar precios muy altos por las entradas, pero el público local siempre está y financia todo este show.

De “estafa” califican muchos de los seguidores del salonismo nacional porque el aficionado paga y un privilegiado sector siempre es el que se enriquece con esta competencia.

Los dirigentes de varias selecciones del interior piden a gritos, así como muchos amantes del salonismo, la modificación del reglamento para que los jugadores de cada ciudad sean verdaderamente representantes de sus selecciones, así como los entrenadores de cada región, y no un selecto grupo de mercenarios entre cuerpo técnico y jugadores que salen campeones cada año con diferentes camisetas.

Darío Herrera, goleador franqueño

Los equipos con poder económico pueden contratarlos y contar con sus servicios temporalmente mientras que los equipos pobres, con sus jugadores que apenas tienen tiempo de practicar porque están trabajando, se deben ingeniar para costear todos los gastos de un Nacional y luego se les utiliza como relleno en las competencias porque a leguas se ve que no tienen ni las más mínimas chances de campeonar. Este año subió a 20 la cantidad de equipos participantes, siendo claramente dos los equipos con posibilidades de alcanzar el título y hasta por lógica jugaron la final, Franco y Villa Hayes. Ambos tenían una importante y costosa dotación de refuerzos.

Muchos sinceramente piden la modificación del reglamento para que se acabe este circo de cada año y payasos como Alarcón y Ota se vayan, sin pena ni gloria, como tarde o temprano se irán. Hay posibilidades incluso de que más del 50% de selecciones que están afiliadas a la Federación Paraguaya se marchen, dejando así este certamen abandonado y dejando en vergüenza a la clase dirigencial que lucra con este espectáculo cada año.

En la imagen, Gabriel “Gary” Ayala; Luis Martín Barrientos (DT), Emmanuel “Yiyi” Ayala y Darío Herrera. 

Los jugadores costosos como Herrera, los hermanos Ayala y otros, tal vez no tengan la culpa, pero este sistema se hizo para ellos y para los dirigentes hambrientos del salonismo. Hay reglamentos hechos a la medida que le permitieron a algunas selecciones ser campeones con 11 refuerzos y un solo jugador local. Ante esta situación, los jóvenes no tienen chances, no tienen oportunidades porque los dirigentes deben apelar a los servicios de los foráneos.

Ya no hay amor a la camiseta, porque los que juegan lo hacen exclusivamente por el dinero. Es un negocio millonario y hay dirigentes que se mantienen hace una década mamando cada año y aprovechándose del fanatismo de la gente por su selección.

Los campeones, sin importar la camiseta, son los mismos, basta de este robo descarado.

Por Elvio Vázquez (camisa12.com.py)
Buscador
Lo Ultimo