Las 5 fuerzas económicas para combatir al EPP, según analista
EL ESTADO NO SOLO DEBE INVADIR CON EJÃÔÇ░RCITOS DE VERDE SINO DE BLANCO
La era Cartes deja mucho qué desear en materia de seguridad y de soberanía nacional, el estigma de los secuestros y el terror difundido por el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) es la mejor comprobación de ello. El reciente hallazgo de los restos del colono menonita de origen mexicano Abraham Ferh (36) conmocionó al país y al mundo entero.
TERROR
Del hallazgo se hicieron eco muchos medios, como el mundialmente conocido periódico El País de España, que denotaba entre otras cosas el notable rezago de Paraguay en materia de distribución de riquezas. Dicho lo cual, el economista Víctor Raúl Benítez en comunicación con 5días explicó que el departamento de San Pedro debería ser un laboratorio a cielo abierto para implementar mejoras sociales a la empobrecida comunidad con ejércitos pacificadores como:
Ejército policial, en una sociedad de derecho, el Estado es el que tiene el monopolio del uso de la fuerza. Y debe actuar en consecuencia. Nadie le puede competir en el mercado del uso de la fuerza física. Menos el EPP. El uso de la violencia, dentro del marco de la ley, es exclusividad del Estado.
Sin embargo, existen sólo 25 mil policías en todo el país. Están mal entrenados. Medianamente equipados. Infectados por altos niveles de corrupción. Si los ganaderos y sojeros de San Pedro no quieren pagar impuestos, en los niveles conforme a simulaciones presentadas en el cuadro I, adyacente, no habrá Estado capaz de proteger la propiedad privada y la vida de los propietarios. La seguridad hay que pagarla. La Policía necesita helicópteros armados, inteligencia de alto nivel, vehículos blindados, armas de última generación, profesionales entrenados, salarios motivadores.
Como seguramente –suponemos- dirían los propios policías, en el dilema de vencer o morir por las tierras de los sojeros o estancieros: “cuáles serían las razones objetivas y convincentes por las cuales deberíamos pelear y a veces morir -mal equipados y mal remunerados– para defender las tierras de terratenientes ricos, sojeros y ganaderos, que andan en vehículos de último modelo, que no pagan sus impuestos como debe ser, y que desprecian a los pobres, tan necesitados como las familias de los propios policías”. Todos tienen sus “costos de oportunidad”. Incluso los policías. Y saben calcular.
Ejército parlamentario. Nuevas leyes impositivas: los parlamentarios tienen el monopolio de las leyes, entre ellas, las impositivas. Se debe aprobar en forma inmediata -el EPP está dando la urgencia- los términos de una nueva ley que sustituya el Imagro, para cobrar impuestos, que no sea más sobre renta presunta, por declaración jurada mentirosa, para las actividades agropecuarias.
El foco debe ser incrementar la presión fiscal y disminuir la evasión, para recaudar más. Es fácil hacer la prueba. ¿Por qué no piden cotización a una empresa de seguridad privada para que cuide sus estancias y sojales, a ver si le pasan un presupuesto parecido a US$ 15 millones por año? Al final de cuentas, si se hiciera una comparación -trabajando en zonas urbanas, donde está la mayor parte de la fuerza policial, los empresarios de supermercados, industrias, bancos, etc.- gastan fortunas en guardias privados, para proteger sus patrimonios. Sería bueno preguntar cuánto les cuesta. El empresario sabe que todo tiene un costo, incluso cuidar sus patrimonios.
Ejército recaudador. El Ministerio de Hacienda, que tiene el monopolio del cobro de impuestos y de aplicación de dichos fondos, debe invadir las empresas evasoras. Para recaudar y poder pagar las cuentas que, según los ministros entrantes, están atrasadas en salud, educación, vivienda, compra de tierras para la reforma agraria –entre otras– reivindicaciones.
Ejército de la seguridad social. El IPS y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social deben actuar sobre el aparato productivo nacional, formalizando el empleo. La mayor parte de los empleados de empresas, peones de estancia y trabajadores agrícolas están desamparados. Los ganaderos tienen regímenes de semiesclavitud para con sus trabajadores. El empleo informal impregna todo el tejido social de la nación. Es importante recaudar los encargos laborales y formalizar el empleo en Paraguay.
Ejército pacificador. Salud, Vivienda, Educación, etc.: los ministerios de Salud, de Educación, juntamente con Senavitat, deben trabajar en equipo, como una fuerza pacificadora –en forma similar al modelo implantado en las favelas de Río de Janeiro– llevando inmediatamente remedios, atención médica, víveres, viviendas y educación a la zona. Las mejores escuelas del Paraguay deben estar en San Pedro y Concepción. La cantidad teóricamente necesaria de USF (unidades de salud familiar) debe ser completada; y si fuera posible, incluso, programas innovadores de educación, como las computadoras por niño, deben impulsarse de manera heterodoxa en la región. El Estado debería invadir la zona con trabajadores de blanco, maestros, enfermeras, dentistas y médicos. Esa es la mejor invasión que debe ser realizada. No sólo funcionarios de verde, sino que, mejor, funcionarios estatales de blanco.





