La sequía en San Pablo y el riesgo de inundaciones en la Amazonia reflejan las paradojas climáticas del país y políticas ambientales obsoletas
El principal sistema de abastecimiento de agua de la región paulista enfrenta su peor situación en diez años, con medidas de emergencia y advertencias sobre posibles restricciones para millones de habitantes y sectores productivos
Fotografa area tomada con un dron que muestra la represa Jaguari, parte del Sistema Cantareira, que presenta un bajo nivel de agua en Vargem, a 88 kilmetros de Sao Paulo (EFE/SEBASTIO MOREIRA)
ElSistema Cantareira, principal complejo de reservas hdricas que abastece a la regin metropolitana deSan Pablo, registr en septiembre el nivel de agua ms bajo de los ltimos diez aos, cuando el estado de San Pablo sufri una de las sequas ms trgicas de su historia. Las consecuencias en aquel momento fueron graves: racionamiento de agua y daos significativos a la agricultura y la ganadera. Pero, sobre todo, la crisis se extendi a toda la regin sudeste de Brasil, afectando tambin a los estados de Minas Gerais y Esprito Santo. Segn un estudio publicado en la revista cientfica Science, fue la novena sequa ms grave del mundo entre 1980 y 2018.
Este fenmeno extremo se debi principalmente a un cambio anmalo en la posicin de un gran sistema de alta presin en el Atlntico Sur(denominado ASAS). Este sistema se desplaz ms cerca del continente, funcionando como una especie de barrera que bloqueaba la llegada de nubes cargadas de humedad al sureste de Brasil. Como consecuencia, las lluvias que normalmente caen en abundancia en esa poca no llegaron o fueron muy irregulares. Adems, el fenmeno climtico El Nio, que altera an ms el rgimen de lluvias, contribuy a empeorar la situacin.
La sequa de hace 10 aos fue solo una de las varias seales de alarma que tambin explican la situacin actual. De hecho, desde los aos 90, los periodos de interrupcin de la temporada de lluvias, los llamados veranillos, son cada vez ms largos. La semana pasada, segn los datos difundidos por Sabesp, la empresa pblica de servicios bsicos de saneamiento del estado de San Pablo, el volumen operativo del Sistema Cantareira alcanz apenas el 29,5%, mientras que en el mismo perodo de 2024 el nivel era del 53%.
El Sistema Cantareira est formado por cinco grandes embalses artificiales conectados entre s, los de Jaguari, Jacare, Cachoeira, Atibainha y Paulo de Paiva Castro, que juntos acumulan y regulan el suministro de agua de gran parte del estado de San Pablo. Ante esta situacin crtica,Sabesp declar el estado de escasez de agua y anunci nuevas medidas para contener el consumo.
A partir del 22 de septiembre, la empresa ampli de 8 a 10 horas la reduccin de la presin del agua en los hogares. La situacin se supervisa constantemente y, en caso de que empeore an ms, ya se ha anunciado que podran adoptarse medidas adicionales. En comparacin con hace diez aos, Sabesp ha ampliado las interconexiones entre los sistemas, lo que permite la redistribucin de los trasvases de agua para reequilibrar los niveles hdricos, y ha trabajado para restaurar manantiales, embalses y fuentes.

El Sistema Cantareira est formado por cinco grandes embalses artificiales conectados entre s, los de Jaguari, Jacare, Cachoeira, Atibainha y Paulo de Paiva Castro, que juntos acumulan y regulan el suministro de agua de gran parte del estado de San Pablo
Sin embargo, algunas cuestiones crticas siguen planteando problemas. En primer lugar,el 29,5% del agua tratada se desperdicia debido a filtraciones o conexiones ilegales. A esto se suma el comportamiento de los consumidores, que solo muy lentamente estn empezando a utilizar el agua de forma ms consciente, con una reduccin per cpita desde 2015 de apenas el 15%.
Como subraya un editorial del diarioFolha de So Paulo, la combinacin del crecimiento demogrfico y las condiciones climticas inestables exige ahora una planificacin urbana a largo plazo, soluciones integradas de conservacin y grandes inversiones en infraestructuras:otras reas metropolitanas de todo el mundo ya estn experimentando la escasez de agua como algo cotidiano.
El caso de San Pablo no es ms que la punta del iceberg. Un nuevo informe de la Organizacin Meteorolgica Mundial (OMM) de las Naciones Unidas, publicado estos das, ha dado la voz de alarma sobre un ciclo hidrolgico global cada vez ms desequilibrado, caracterizado por sequas prolongadas e inundaciones devastadoras.
El documento, titulado Estado de los recursos hdricos mundiales 2024, muestra que solo un tercio de las cuencas hidrogrficas del mundo ha registrado condiciones normales, mientras que las dems han sufrido exceso o escasez de agua. 2024 fue el ao ms caluroso jams registrado, con un papel determinante del fenmeno de El Nio.
El informe dedica un amplio espacio a Brasil, subrayando cmo los extremos climticos se han manifestado con fuerza en los ltimos aos. Por un lado,la severa sequa que desde 2023 ha afectado a la Amazonia hasta alcanzar el 59% de su territorio en 2024, con graves repercusiones medioambientales y sociales. Por otro lado, las devastadoras inundaciones que el ao pasado afectaron al sur del pas, en particular al estado de Rio Grande do Sul, y que causaron casi 200 muertos y miles de desplazados, en lo que ha sido una de las peores catstrofes climticas nacionales.

Una vista area muestra dos muelles de madera en la presa de Jaguari, que forma parte del sistema de embalses de Cantareira, durante una sequa en Joanpolis, cerca de Sao Paulo, Brasil (REUTERS/Amanda Perobelli)
Paradjicamente,este ao la Amazonia corre el riesgo de vivir una situacin opuesta. El pasado mes de julio, el ro Negro, cerca de la ciudad de Manaos, en el estado de Amazonas, registr una bajada de las aguas de 53 centmetros, con una media de 1,71 cm al da, segn los datos del puerto de Manaos, que supervisa diariamente el nivel del ro.
El 1 de agosto, el nivel era de 28,49 metros. Adems, en los ltimos meses, el ro alcanz un mximo de 29,05 metros, solo cinco centmetros por encima del umbral de inundacin grave, que se sita a partir de los 29 metros. El proceso de crecida comenz en octubre de 2024, tras la peor sequa de los ltimos cien aos en el estado de Amazonas. Otro ejemplo de cmo los fenmenos climticos se manifiestan de forma cada vez ms extrema lo demuestra tambin el estado de San Pablo.
El lunes, una violenta tormenta de lluvia, aunque no fue suficiente para elevar el nivel de las reservas de agua, s caus destruccin. Emblemtico es el caso de la fbrica de Toyota en Porto Feliz, en el estado de San Pablo. Todo el techo de la fbrica fue arrancado por las violentas rfagas de viento. Segn inform la misma multinacional japonesa,los daos paralizarn la produccin al menos hasta enero del prximo ao.
Un estudio publicado en septiembre enNature Communicationsseala a la deforestacin, especialmente en la Amazonia, como responsable, segn la investigacin realizada por cientficos brasileos e internacionales, del 75% de la reduccin de las lluvias en la estacin seca en la Amazonia desde 1985.
La destruccin de la selva conlleva una prdida de al menos 15,8 mm de lluvia por estacin seca y un aumento medio de la temperatura de unos 2 C. Sin embargo, los investigadores tambin han alertado de que los efectos de la deforestacin se extienden ms all de la selva.
La Amazonia alimenta a todo Brasil con humedad a travs de los llamados ros voladores, corrientes de vapor de agua que abastecen de lluvia a las regiones agrcolas del centro-oeste y el sureste del pas.La disminucin de este flujo reuce la productividad agrcola, afecta a la pesca y a las comunidades que dependen de los cursos de agua, y contribuye a que se produzcan perodos de sequa ms frecuentes e intensos, adems de incendios y olas de calor.

An aerial view shows the Jaguari dam which is part of the Cantareira reservoir system, during a drought, in Igarata, near Sao Paulo, Brazil September 3, 2021. Picture taken with a drone September 3, 2021. REUTERS/Amanda Perobelli
Si el ritmo actual de deforestacin contina, se prev que para 2035 las temperaturas mximas aumenten 2,64 C y las precipitaciones disminuyan 28,3 mm por estacin seca en comparacin con 1985.
Por su parte, un editorial publicado el pasado mes de marzo en Science atac las polticas medioambientales del Gobierno brasileo, que pondran en peligro el equilibrio climtico e hdrico de Brasil. Segn los investigadores Philip Fearnside y Walter Leal Filho, gran parte de los sectores gubernamentales promueven actividades que aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero. Entre los ejemplos citados se encuentran las subvenciones para transformar pastos en cultivos de soja y la asfaltada de la carretera BR-319 que atraviesa la Amazonia, iniciativas que fomentan la deforestacin.
Por no hablar de la apertura depozos petrolferos en la Amazonia, un proyecto que parece estar cada vez ms cerca de realizarse, ya que esta misma semana el Instituto Brasileo del Medio Ambiente y los Recursos Naturales Renovables (IBAMA) ha aprobado una prueba realizada en agosto porPetrobras, en el marco de un amplio ejercicio de emergencia solicitado por el organismo medioambiental para obtener una licencia de perforacin en la cuenca del ro Amazonas.
Incluso el sistema de previsin adoptado por el Operador Nacional del Sistema Elctrico (ONS) en Brasil ya es considerado obsoleto por los expertos, ya que se basa en datos histricos de 90 aos y no tiene en cuenta los efectos del cambio climtico. El modelo no logra detectar nuevos patrones de escasez o abundancia de agua, lo que dificulta la gestin de las cuencas hidrogrficas y aumenta la fragilidad del sistema energtico. Esto conlleva un mayor riesgo de cortes de electricidad y contribuye al aumento de los costes energticos, con consecuencias para toda la economa y los hogares.
La secretaria general de la Organizacin Meteorolgica Mundial (OMM), Celeste Saulo, ha dado recientemente la voz de alarma. El agua sustenta nuestras sociedades, alimenta la economa y es fundamental para los ecosistemas. Pero cada vez est ms bajo presin. Sin datos precisos, avanzamos a ciegas, afirm.
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