Kattya González y el #8M: "Mientras sigamos postergando a las mujeres no tendremos una democracia real"
Mujeres de diversos sectores marchan esta mañana en reclamo de igualdad de oportunidades y en contra de la precarización. Uno de los casos más palpables de la discriminación que existe a la hora de dar espacios en política es el Poder Legislativo, según la diputada encuentrista Kattya González, qui
Kattya González, diputada
Gran defensora de la ley de paridad, que finalmente fue fuertemente modificada y cuyo texto original están intentando que vuelva a tratarse en el Congreso, la legisladora criticó a quienes dicen que dicha norma no garantiza la calidad de la representación femenina en la política, y preguntó si “¿hacemos acaso esa pregunta cuando hablamos de la calidad representativa de los hombres? El hombre puede ser cualquier mamarracho, sin embargo, a la mujer se le exige calidad. Nosotros tenemos que avanzar en términos cuantitativos y, por supuesto, lo ideal sería que también en términos cualitativos. Creemos que la ley de paridad sí es un avance y sí es necesaria teniendo en cuenta los estudios que dicen que si no tenemos ley de paridad, esta igualdad va a ser muy difícil. Mientras sigamos postergando a las mujeres, que somos el 51% de la población, entonces no vamos a tener una democracia real. Tenemos muchas cosas que desmontar”.
Entre los avances que se dieron en materia de leyes, mencionó que “hay una ley relacionada a la violencia, donde se incluye la violencia política”.
Para vencer a la violencia contra la mujer, Kattya dijo que la clave es “lograr educación, educación y educación. La violencia es una externalización del fracaso de una sociedad. Cuando llegamos a lamentar la muerte o el ultraje de una mujer, es porque hemos fracasado en las instancias previas. No hay una fórmula mágica y debemos trabajar nosotros en la conciencia, en la educación, en el saneamiento de los espacios. Yo soy una convencida de que esa mano que mece la cuna es la que se debe involucrar de manera activa y empezar a redimir los núcleos familiares como espacios de debate, ver cómo viene la mano con nuestros hijos y nuestras hijas, abordar las diferencias con absoluta sinceridad e ir desmontando estructuras de una violencia institucional que está instalada en el Paraguay”.
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