Pedro Juan Caballero - 29 de octubre de 2026
Interamericanas

Historias de la final sudamericana

Publicado el 15/11/2019

La final de la Copa Sudamericana entre Independiente del Valle y Colón fue hace una semana pero aún quedan ecos de lo que fue la presencia de los hinchas del equipo argentino en nuestro país.


Los argentinos con la familia paraguaya

En el portal de Nexo Diario, Gustavo Ramírez, un argentino hincha del Colón santafesino tuvo la oportunidad de escribir en la semana sobre lo que pasó en Paraguay con una familia que los acogió después del partido.

Ramírez contó que dejó la camioneta frente a una casa donde lo saludaron de buena forma y al terminar el juego la dueña de la casa los estaba esperando para que pasen la noche en su casa. Así hicieron y al día siguiente pudieron desayunar y almorzar con la familia paraguaya con quienes después intercambiaron camisetas de Colón y Olimpia además de recibir la invitación para venir a Paraguay a pasar la semana santa.

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“Voy a contar lo que me tocó vivir en Paraguay”

Gonzalo Ramírez es uno de los tantos sabaleros que viajó a Asunción y le tocó vivir una historia emocionante. Conocela.

Gonzalo Ramírez fue uno de los 40.000 mil sabaleros que cruzó la frontera hacía el país vecino para estar presente en el partido más importante de su equipo.

La poca organización y primeras complicaciones en su viaje generaron dudas en cómo sería su estadía en la capital paraguaya, pero lejos de pasarla mal se llevó una grata sorpresa gracias a la Familia Muñoz.

Gonzalo publicó su vivencia en su muro de Facebook y permitió a NexoDiario a replicarlo:

“Voy a contar lo que me tocó vivir en Paraguay, dejando de lado la mezcla de orgullo y dolor que sentí las 6 horas que me tocó estar adentro del estadio. 
Llegué con muchas dudas sobre como iba a ser el trato del pueblo Paraguayo para con nosotros, por lo ocurrido VS Cerro Porteño esa noche de copa en el año 2012, noche que estuve presente en la cancha y los incidentes fueron muy grandes por el mal comportamiento de las dos hinchadas y el mal accionar de la policía. Esas dudas fueron disminuyendo con el correr de los minutos una vez llegado a la capital del País vecino, ya que la gente se notaba contenta con nuestra llegada y nos recibían con saludos y bocinazos.

Una vez que estacioné mi auto en la puerta de una casa ubicada en la calle Juan José Morelos, una familia nos daba la bienvenida desde su balcón y nos deseaba suerte para el partido que se nos venía.

Una vez terminado el partido, volvíamos a buscar el auto, empapados, sin batería en los celulares y por sobre todas las cosas muy pero muy tristes. Mientras caminábamos pensábamos como íbamos a pasar la noche ya que solamente teníamos unas frazadas y una carpa chica. Ahí fue cuando vimos a Soledad, que unas horas antes nos hablaba desde arriba, ahora nos esperaba en la puerta, para entregarnos las llaves de su hogar y poder pasar la noche en su casa. Con un poco de vergüenza pero sin muchas opciones, le agradecimos y entramos. 

La mañana del domingo mientras nos alistábamos para irnos, Soledad nos llama para que vayamos a desayunar, entramos a la cocina y realmente era un desayuno completísimo. En ese momento conocimos a Juan, el marido de soledad, a su pequeña hija Sofía y su hijo Fernando, también al papa y la mamá de Sole, Chichi y Blanca. Todas personas maravillosas y con un corazón enorme.

Charlamos durante más de dos horas hasta que se hizo el momento de almorzar, ahí fue cuando dijimos que nos íbamos y nos invitaron a comer con ellos. Otra vez una mesa llena de cosas ricas, unas cuantas cervezas y una gaseosa para el conductor designado (lamentablemente era yo). Seguimos charlando, intercambiamos unas camisetas de Colón y Olimpia, nos sacamos unas cuantas fotos, nos agregamos entre todos a las redes sociales, y como si fuera poco seguimos en contacto por medio de un grupo de whatsapp y nos invitaron a pasar la próxima semana santa con ellos en Paraguay, siempre aclarando que no hace falta que llevemos nada de dinero. 

Claramente el dolor que Sentimos todos los sabaleros esa noche no lo íbamos a curar con nada, pero esta gran familia hizo que al menos a nosotros cuatro que nos tocó cruzarnos con ellos, los Muñoz, se alivie bastante.

MUCHAS GRACIAS FAMILIA MUÑOZ Y OJALÁ NOS VOLVAMOS A VER PRONTO!!!”

Nexodiario.com

 

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