Esta vez, el modo fue lo de menos y un River muy distinto al de siempre se instaló en la final de la Copa
La historia se escribió una vez más de rojo y blanco, pero el Millonario estuvo lejos de ser el que habitualmente despierta admiración. Boca atacó con sus armas, pero no acertó como debía y lo pagó con la eliminación.
Termina el partido en la Bombonera y los jugadores se abrazan para celebrar un nuevo pasaje a la final de la Copa Libertadores.
Valen las formas? De verdad? Pueden analizarse cuando el pasaje a la final de una Copa Libertadores se define en un clsico que, adems, repeta lo sucedido hace menos de un ao? No. No importan. Aquellos que consideran que s debern criticar desde hoy el planteo del infalible Marcelo Gallardo, que si no se asemej estuvo muy cerca del de su incinerado colega en el Monumental. Pero cmo lanzar algn dardo a quien logr que, otra vez, un grupo de 25 jugadores salieron festejando de la casa de su eterno rival? Es imposible. Ests lneas describirn brevemente lo visto en la noche del martes. Pero jams apuntarn contra la inexorable verdad del resultado.
Sorprendi Boca. No porque haya salido a buscarlo, pues estaba obligado. Sino por la forma. Porque encontr triangulaciones de primera para abrir la cancha y buscar su gran arma: la pelota area. Porque Almendra quit, distribuy y hasta se anim a darle al arco, para demostrar que el tcnico no se equivoc al incluirlo. Porque Tevez y Abila se olvidaron de sus molestias fsicas y corrieron y lucharon y corajearon y ganaron. Porque Andrada hasta jug de lbero para que sus compaeros se adelantaran. Pero no alcanz. Porque la pelota no entr en ese primer tiempo. Se fue apenas o toc en las manos de Armani. O roz otra mano y Sampaio anul el gol de Salvio.

Sorprendi River. No porque haya salido a esperarlo, pues era lgico. Sino por la forma. Porque regal la pelota desde el fondo y solo pudo desnivelar cuando la toc De la Cruz. Porque cedi ese protagonismo que tanto proclama, al punto de que Casco prcticamente no tuvo incursiones ofensivas. Porque Enzo Prez err pases que suele acertar con los ojos cerrados. Porque su arquero hizo tiempo desde el minuto uno. Pero alcanz. Porque la pelota no entr en ese primer tiempo.
Despus, todo fue mucho ms exacerbado. La bsqueda incesante de Boca. El repliegue alevoso de River. Dnde quedarn ahora aquellos que ponderan el cuidado del baln y el ataque constante del equipo de Gallardo y masacran a aquellos que, en ocasiones, desprecian la pelota y resignan toda intencin ofensiva? Dirn lo mismo de lo que vieron anoche del flamante finalista o se escudarn en que River tena el resultado a favor y el planteo fue inteligente? En ambos casos, habrn perdido la batalla contra los resultadistas. No es el caso de quien firma. River gan 2-1 en los 180 minutos y es justo finalista. Los modos? Los modos no quedan registrados en los libros de historia. Una historia que, otra vez, se visti de rojo y blanco.

Gastn Domnguez





