El estreñimiento y la razón por la que las mujeres serían más propensas a padecerlo
La digestión lenta y el estreñimiento son los motivos más frecuentes de consultas al gastroenterólogo. Las dificultades para defecar afectan a todos, pero en mayor proporción a las mujeres. Las posibles razones van desde el hábito de contener los gases y las ganas de ir al baño, hasta factores emocionales y psicológico
Los trastornos funcionales del intestino son provocados por el tipo de vida que llevamos, incluyendo los alimentos chatarra, la velocidad con la que consumimos, el poco tiempo dedicado al almuerzo y el no respetar el momento indicado para satisfacer esta necesidad básica, mirando a la vez el celular, la computadora o la televisión.
Actualmente está muy desarrollado el síndrome del intestino irritable, un trastorno funcional que, si bien no conlleva a ninguna afección grave, sí presenta molestias como dolor en la boca del estómago, gases, digestión lenta y estreñimiento, para lo cual, es necesario tener un diagnóstico preciso y descartar otros problemas.
Así lo explicó el doctor Hugo Macchi, gastroenterólogo que atiende en el Hospital de Clínicas y también en el sector privado.

“Esto está regulado por la mente en forma inconsciente y eso implica más terapia del tipo psicológica y poco farmacológica, que el médico sea transparente, la diarrea ya es producto de un estrés extremo cuando es emocional, pero el estreñimiento es el trastorno más frecuente en el mundo y las mujeres son más propensas”, comentó Macchi.
La hipótesis es que, por una cuestión de delicadeza y de etiqueta social, las mujeres contienen no solamente los gases, sino hasta las ganas de ir al baño, sobre todo cuando se trata de defecar, muchas pueden lograrlo únicamente en su casa.
“Nosotros somos más rudos, las mujeres, por razones obvias no ventosean, se cuidan, el hombre es más rudo, ventila eso”, describió el doctor.
Sobre este punto, recalcó que, ventosear tiene un concepto de capital importancia y consiste en la deposición gaseosa, pues, implica que el intestino se está moviendo, expulsando gases, detrás de los cuales vendrán las heces. Para el doctor está claro que debe primar la salud sobre el comportamiento social.
Obedecer el deseo defecatorio y no contener las ganas es una cuestión de programar la vida y de educar el organismo para que todo se desarrolle dentro de un contexto normal.
En otro orden, cuando el problema de fondo es estrés, se lo conoce como síndrome neurovegetativo. Puede presentarse con dolor de cabeza, taquicardia, angustia, suspiros, entre otras señales.
El diálogo franco con el médico es una herramienta fundamental para llegar al correcto diagnóstico, es decir, hablar sin pudor de lo que sucede y no ruborizarse o avergonzarse de nada, de lo contrario, el camino podría ser el equivocado.
hoy.com





