Demencial populismo de senadores
La demencial decisión de aprobar un subsidio de hasta 51 millones de guaraníes para cada uno de los 16.862 "agricultores" liderados por Luis Aguayo, tomada el jueves por una amplia mayoría de los senadores, es una expresión más de la cobardía moral y de la demagogia rampante de que hacen g
Luis Aguayo
Ignorando quiénes serán los beneficiarios, así como el monto y la causa de sus respectivas deudas, esos irresponsables decidieron dejar de lado el interés general y someterse a la presión ejercida por las huestes del citado agitador político, que causaron ingentes molestias a los conductores y transeúntes, primero desde las calles bloqueadas y luego desde la Plaza de Armas. Lo que es peor aun, los senadores aprobaron a ciegas el subsidio, sin tan siquiera saber de dónde saldrá el dinero para financiarlo. Dejaron de lado la sensata posición del Gobierno de que los manifestantes presenten la lista de los morosos, con aclaración del monto de las deudas y en qué se invirtieron los préstamos. Sin duda alguna, el afán de “quedar bien” con un grupo de “agricultores” primó a la hora de votar por esta descabellada decisión. Quienes van a pagar el pato serán los contribuyentes.
Se equivocan quienes creen que obrando como ahora lo hacen los senadores, de un modo tan descabellado, los políticos aumentarán sus chances de ser reelegidos el próximo año. Obtendrán votos de los integrantes de la misteriosa lista, pero cuesta creer que vayan a despertar el entusiasmo de los ciudadanos sensatos, sino todo lo contrario.
Una vez más, quedó demostrado que en el Congreso no prima la razón, sino la insensatez sumada a la falta de patriotismo. Los legisladores ceden fácilmente ante unos alborotadores que se presentan como la quintaesencia del sufrido pueblo paraguayo, sin considerar que cuanto se disponen a regalarles saldrá del sudor de la gente que verdaderamente trabaja y no caerá del cielo, ni mucho menos saldrá del bolsillo de nuestros generosos “representantes” del pueblo.
Es de esperar que exista mayor responsabilidad en la Cámara de Diputados y que los legisladores de ese cuerpo legislativo rechacen este despropósito de una mayoría de senadores, para evitar que el Paraguay se siga desangrando. Y, si la ley fuera sancionada en tan aberrante sentido, que el presidente Horacio Cartes vete este nuevo descarado intento de desplumar al pueblo, conforme a la recomendación anunciada por la ministra de Hacienda.





