De un chequeo rutinario, a un trasplante de riñón y una vida de superación
Acudir al médico es una acción a la que muchos llegan, recién cuando sienten que algo realmente grave les sucede. Este no fue el caso de Juana Ojeda, quien fue por unos chequeos de rutina y le detectaron problemas renales. Un largo y difícil camino inició para ella, desde el tratamiento provisorio hasta el quirófano y
A sus 23 años de edad, siendo todavía una estudiante de veterinaria, a la que le faltaba apenas un paso más para culminar su carrera, Juana Ojeda, oriunda de San Juan, Misiones, decidió hacerse unos chequeos rutinarios para cerciorarse de que estaba bien de salud, pese a sentirse completamente sana.
Fue así que mediante un hemograma completo (un análisis de sangre utilizado para detectar una amplia variedad de enfermedades y evaluar el estado de salud en general), los niveles de urea y creatinina resultaron muy elevados, por lo que le indicaron otros estudios más específicos, que finalmente confirmaron que padecía problemas renales.
“Me faltaba la tesis para recibirme, que de hecho empecé a hacer mientras recibía el tratamiento de la enfermedad”, relató Juani en entrevista con Hoy Digital.
Debido a la enfermedad que le diagnosticaron, la universitaria necesitaba un nuevo riñón, pero mientras tanto, comenzó a recibir sesiones de hemodiálisis, que consisten en un procedimiento que reemplaza las funciones que uno de los riñones ya no puede cumplir.


Juani junto a su hermano.
Los riñones deben eliminar toxinas y líquido extra de la sangre, ya que, si los productos de desecho se acumulan en el cuerpo, puede ser peligroso y causar incluso la muerte.
Después de un año y medio de tratamiento y de rigurosos estudios de compatibilidad para el anhelado y necesario trasplante, Juani tuvo -la bendición para los creyentes, y la fortuna para los no devotos- de no ingresar a la extensa lista de espera, ya que consiguió un donante vivo, su hermano, Juan Marcelo Ojeda, quien también reunía todos los requisitos para salvarle la vida a su hermana.
Juani recibió el trasplante en el Hospital de Clínicas y la operación fue todo un éxito, al punto que hoy lleva una vida normal. Los médicos todavía recuerdan su caso y a través del área de comunicación, nos permitieron contactar con la paciente.
“Muchos tienen miedo a la donación de órganos, pero la vida y sus vueltas a veces te ponen en el lugar de ser receptor, por eso la solidaridad es importante, y conocer la realidad de otras personas hace que uno cambie de perspectiva y de intención”, opinó la veterinaria, quien lleva ya seis años con el riñón de su hermano y como si fuera el propio.
Durante el 2022, el Instituto Nacional del Trasplante realizó 1.511 intervenciones. Hasta septiembre, se encontraban en lista de espera 263 personas, de las cuales, 68 aguardaban un riñón.
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