Pedro Juan Caballero - 5 de noviembre de 2026
Interamericanas

Cuando la necesidad te devora y la ansiedad te elimina

Publicado el 10/10/2017

Cuando te supera la ansiedad y el nerviosismo es evidente, las cosas nunca resultan bien. Y Paraguay fue devorado por la necesidad de ganar, se equivocó de inició a fin y firmó una de las derrotas más dolorosas de los últimos tiempos.


Impotencia y frustración tras el pitazo final de Sampaio. Paraguay dependía de sí, pero no pudo soportar la presión y queda fuera de Rusia 2018.

La obligación de ganar condicionó todo. La ansiedad, combinada con la soltura de Venezuela, trajo problemas enormes, que desesperaron a los dirigidos por Francisco Arce.

La Albirroja fue diseñada claramente para atacar y avasallar; en los primeros diez minutos fue así. Cierto, sin demasiada claridad, pero con un ímpetu inatajable. Con empuje y pelotas aéreas, la Albirroja hizo tambalear a una desacomodada Venezuela, que para el mal de Paraguay, se fue acomodando en la cancha y amigando con el balón.

La visita nunca fue muy claro en sus ataques, pero siempre hubo ese miedo de que en cualquier momento, Rondón o el "insoportable" Murillo, podrían hacer de las suyas.

Paraguay nunca se acomodó bien para intentar ganar con convicción. Arce cambió de figura varias veces. Del 4-4-2 pasó al 4-2-3-2-1, con Romero con conductor, pero no hubo caso. La Vinotinto fue muy ordenada tácticamente y eliminó el arma de siempre que tiene el seleccionado guaraní: la pelota aérea. Chancellor y Ángel se cansaron de despejar.

Era increíble, había tanto miedo de equivocarse, que nadie se atrevía a trasladar el balón. Rojas falló en ese aspecto y Piris Da Motta estuvo flojo. Le costó relevar, marcar y estuvo muy inseguro con la pelota. Óscar bajó demasiado y siempre llegó cansado arriba.

En la complementaria ya se recurrió a "Tacuara", luego a Bareiro, pero no hubo caso. Los pelotazos eran el único recurso y fue hasta fácil para las torres visitantes.

Brasil le hizo un guiño a Paraguay. Faltaba un gol para alegrar el corazón, pero llegó el equivocado, el de Venezuela. Los hombres de "Chiqui" perdieron la cabeza y en un contragolpe fulminante, Herrera acabó con el sueño guaraní de volver a un Mundial.

La daga al corazón fue muy profunda y faltando poco. Los minutos finales fueron cada vez más dolorosos, hasta que llegó el último silbatazo de Sampaio.

Es fácil decir que hubo fracaso, pero los resultados no son todo en este deporte. Paraguay ganó jugadores, ha consolidado una generación fantástica y Sudamérica sabe que debe guardarle un lugar para Catar 2022.

Fuente: lanacion.com.py
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