Crisis en Amambay: asesores se acercan a Baruja y dejan a Juancho Acosta debilitado dentro del cartismo
La crisis interna del movimiento Honor Colorado comienza a generar fuertes repercusiones políticas en el departamento de Amambay, donde el gobernador Juancho Acosta habría sufrido una importante pérdida de respaldo dentro de su propio entorno político. Los dirigentes Pablo Winckler, Julio Vega y Martín Benítez estarían decididos a continuar dentro del cartismo, pero bajo una nueva orientación política, apostando por el proyecto presidencial del senador Juan Carlos Baruja.
La decisión representa un nuevo desafío para el liderazgo de Acosta, quien deberá afrontar el distanciamiento de figuras vinculadas a su estructura territorial en un momento en que las diferencias internas comienzan a hacerse cada vez más visibles. El escenario abre interrogantes sobre la capacidad del gobernador para mantener la cohesión de su equipo y conservar su influencia en las principales decisiones políticas del departamento.
Según fuentes cercanas al movimiento, la ruptura no sería producto de una diferencia aislada, sino de una acumulación de desacuerdos que habrían deteriorado progresivamente la relación entre los dirigentes. La falta de entendimiento sobre determinadas decisiones políticas y el rumbo que debería tomar el sector habrían terminado por profundizar las divisiones.
Dos motivos que habrían provocado la ruptura
Entre los principales puntos de conflicto aparecen dos situaciones que, según las versiones difundidas en el entorno político, habrían sido determinantes para el alejamiento.
1. El caso Larissa Winckler
Uno de los motivos señalados sería la supuesta falta de respaldo político de Juancho Acosta hacia Larissa Winckler, considerada una figura relevante dentro del sector. La ausencia de un acompañamiento que sus allegados consideraban necesario habría generado malestar y alimentado las diferencias con el gobernador.
Para los sectores críticos, este episodio habría puesto en evidencia una falta de coordinación y compromiso político en momentos en que el movimiento necesita mantener un frente unido. No obstante, los detalles de este desacuerdo aún requieren aclaraciones de las partes involucradas.
2. La supuesta traición a Luis Guillén
El segundo punto de tensión estaría relacionado con la candidatura de Luis Guillén a la intendencia de Pedro Juan Caballero por el Partido Colorado. Los dirigentes distanciados de Acosta lo señalarían por haber dejado de lado el respaldo a Guillén para concentrar sus esfuerzos políticos en favor de su sobrino, Paulo Acosta.
La situación habría provocado un profundo malestar entre quienes esperaban un acompañamiento político más amplio dentro del sector. La frase «Solo apoya a su sobrino Paulo, nos traicionó a todos», atribuida a integrantes del grupo, resumiría el nivel de descontento que existiría entre los dirigentes enfrentados.
Estas acusaciones, sin embargo, corresponden a versiones atribuidas al entorno político y no deben interpretarse como hechos comprobados sin las respectivas confirmaciones.
Baruja aparece como una alternativa para reorganizar el sector
En medio de este escenario, Juan Carlos Baruja emerge como una figura en torno a la cual los dirigentes buscan reagruparse. La intención sería permanecer dentro de Honor Colorado, pero con una conducción política diferente y una mayor participación en las decisiones relacionadas con el futuro del movimiento.
El acercamiento a Baruja también podría interpretarse como una señal de que las diferencias dentro del cartismo ya no se limitan a cuestiones locales, sino que comienzan a proyectarse sobre la disputa por el liderazgo nacional y la definición de candidaturas para las próximas elecciones internas presidenciales del Partido Colorado.
Para Winckler, Vega y Benítez, esta nueva orientación representaría una oportunidad para redefinir su posición dentro de la estructura partidaria, fortalecer sus vínculos políticos y buscar mayor protagonismo en la reorganización del movimiento en Amambay.
Un golpe a la estructura política de Juancho Acosta
El eventual alejamiento de estos dirigentes podría tener consecuencias para la organización territorial del gobernador. En la política departamental, el respaldo de referentes locales, operadores y equipos de trabajo constituye un factor importante para sostener la presencia partidaria, coordinar acciones y movilizar apoyos durante los procesos electorales.
Si la ruptura se confirma y otros referentes deciden seguir el mismo camino, Acosta podría verse obligado a reorganizar su equipo y buscar nuevos acuerdos para preservar su capacidad de influencia.
Sin embargo, el verdadero alcance de esta crisis dependerá de cuántos dirigentes acompañen el nuevo posicionamiento y de si las diferencias pueden resolverse mediante negociaciones internas. Por ahora, el escenario refleja una disputa por el liderazgo y la distribución del poder dentro del cartismo amambayense.
La disputa también alcanza al escenario nacional
El conflicto adquiere mayor relevancia en un contexto de movimientos políticos relacionados con las aspiraciones presidenciales y los apoyos internos dentro del Partido Colorado. Mientras un sector busca mantener su alineamiento con el proyecto vinculado a Pedro Alliana, otros referentes estarían explorando alternativas alrededor de Juan Carlos Baruja.
Este panorama podría modificar los equilibrios entre los principales referentes del oficialismo y obligar a las distintas facciones a revisar sus alianzas de cara a las próximas internas.
La situación de Amambay se convierte así en un reflejo de una disputa más amplia: la lucha por conservar espacios de poder, consolidar liderazgos y definir quiénes tendrán mayor capacidad de decisión dentro del movimiento.
¿Qué puede pasar ahora?
Las próximas semanas podrían resultar determinantes para conocer si el distanciamiento se convierte en una ruptura definitiva o si todavía existe margen para una negociación. También será importante observar la posición que adopten otros dirigentes departamentales y si el acercamiento a Baruja consigue reunir a un bloque político con suficiente fuerza para disputar espacios dentro de la estructura regional.
Por el momento, el episodio deja una señal de alerta para el liderazgo de Juancho Acosta y abre un nuevo capítulo de incertidumbre dentro de Honor Colorado en Amambay.
La pregunta que queda abierta es si el gobernador conseguirá recomponer su estructura y mantener la unidad de su sector o si este distanciamiento marcará el inicio de una reconfiguración política más profunda en el departamento.
La interna cartista en Amambay está lejos de cerrarse, y el desenlace podría tener consecuencias que trasciendan las fronteras departamentales.
fuente: amambaynews.com




