Canto blanco y azul de Amambay
Desde la cumbre donde el viento canta, nace una historia que el suelo levanta. Pedro Juan Caballero, norte y corazón, vibra al compás de esta fiel pasión.
Gallo Norteño, la voz que retumba, no hay sueño, por alto, que al fin no sucumba. En tu insignia se anidan la fe y el valor, bajo el azul del cielo, con el blanco de honor
Tu nombre es eco de un grito de guerra, que en el suelo sagrado jamás se destierra. "2 de Mayo", regimiento en la luz, honras la historia que al Chaco condujo. Llevas la estirpe que al país defendió, y esa bravura en la cancha nació
Sobre la Cordillera de Amambay, tu nido se alzó, el más puro estandarte que el Norte gestó. Eres la fuerza, la fibra que late, el alma genuina que nadie rebate. Cada jugada es un verso sin par, cada victoria, un himno en el lugar.
Y alzaste tu vuelo, más allá del confín, donde la copa es un dulce festín. Fuiste a la cita que al Libertador honra, donde la épica historia jamás se deshonra. El Gallo cantó, y retumbó su clamor, inscribiendo el nombre con fuego y ardor. ¡Gloria y
Honor! La frase se cumple al final, tu paso a la historia ya es continental.
El Blanco y Azul, tu bandera es pasión, la luz de la gente, la fe en la nación. Oh, Gallo Norteño, tu hinchada te sigue, porque eres la historia que el pueblo persigue. ¡2 de Mayo, en el alma te quedas! Orgullo de Amambay, por siempre te elevas.






