Brasil: Los retos de Lula para esta nueva etapa
El líder del Partido de los Trabajadores, Luiz Inácio Lula da Silva, ya estuvo al frente del país en dos oportunidades, entre el 2003 y el 2010. Sin embargo, a casi veinte años de su primer mandato y a trece de su último paso por el Palacio de Planalto, ahora deberá afinar su estrategia para poder cumplir con sus prome
Para acompañarlo durante los próximos años, Lula conformó un equipo multipartidista, aunque con sus aliados del PT en los puestos clave. Asimismo, envió un claro mensaje de inclusión a la sociedad con una mayor presencia de mujeres en su gabinete.
El Congreso, sin embargo, será uno de los grandes retos para el Presidente entrante ya que estará dominado por partidos conservadores, gracias al auge de la ultraderecha. Esto limitará su margen de maniobra aunque muchos analistas aseguran que la amplia alianza parlamentaria que ha logrado formar no lo dejan completamente maniatado.
Lula asume, también, en un país sumido en un lúgubre estado de escasez y declive en bienestar social, educación, sanidad y protección medioambiental, sumado a las 58 millones de personas que no votaron por él.
Los numerosos escándalos de corrupción y sus días preso marcaron su legado y provocaron el profundo rechazo de un gran sector de la sociedad.
Por todo esto, tendrá la “tarea hercúlea” de sacar de la inseguridad alimentaria a más de 215 millones de brasileños, poner fin a la destrucción de la Amazonía, mejorar el deficiente sistema educativo y abordar la desigualdad social y la violencia.
También, deberá hacer frente a la restricción de la posesión de armas de fuego y reconciliar a Brasil con el mundo, todas cuestiones que, según afirma, fueron consecuencia de la “gestión irresponsable” de Bolsonaro.
Brasil en el marco internacional
El gabinete entrante considera que el país “perdió su prestigio” en los últimos años por su aislamiento y sus contribuciones impagas a organismos multilaterales, entre ellos, las Naciones Unidas.
Sin embargo, Lula -considerado por muchos como “el político más popular de la Tierra”- cuenta con la ventaja de gozar de gran simpatía en el extranjero y podría aferrarse a sus políticas medioambientales para conseguir una mayor llegada a muchos mandatarios.
“Haremos todo lo necesario para lograr la deforestación cero” y el fin de la degradación de los ecosistemas para 2030, prometió en noviembre en la cumbre del clima COP27.
Esto, sin embargo, no le será una tarea fácil, con un poderoso lobby agroindustrial aliado de Bolsonaro y organismos de supervisión diezmados.
“Brasil está devuelta”, otro de sus lemas de campaña, lo acompañarán en sus iniciativas por impulsar la integración regional con el retorno a la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), así como con el restablecimiento de las relaciones con el Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, rotas desde 2019 por orden de Bolsonaro.
El presupuesto ajustado, otro desafío
Lula, fiel a su inclinación política, ha asegurado que su “prioridad es cuidar de los más pobres”. Es por ello que, ya antes de asumir, comenzó las negociaciones en el Congreso para conseguir la aprobación de una enmienda constitucional que no limite el dinero destinado a la “Bolsa Familia”, la ayuda social para los más pobres. También, incluyó el debate por el salario mínimo.

Pero ésto no le será suficiente para sacar de la pobreza a los millones de brasileños, por lo que deberá aumentar el gasto sin subir impuestos, con un marco de control presupuestario eficaz que prevenga la pérdida de confianza y sus consecuencias negativas sobre la economía.
Mantener la inflación baja -del 6% en noviembre- en medio de la desaceleración económica mundial, así como una tendencia a la baja del desempleo, serán otras de las tareas pendientes de Lula, mientras los mercados temen una explosión de la deuda pública durante su mandato.
Fuente: Infobae.





