Azote para reos de alto perfil: nada de sexo ni celular, y ‘si joden’, 22 horas al día en su celda
Las cárceles de alta seguridad (una recientemente inaugurada), tiene como ingrediente especial la prohibición de las privadas (habitaciones para visitas sexuales a presos), una fuente de ‘suculentos’ negocios en el esquema penitenciario tradicional, que está en proceso de ser desmontado.
Por la alta peligrosidad con que cargan sujetos presos que pasaron los límites de la convivencia normal, el protocolo de seguridad del nuevo trato, requiere reducción al mínimo los contactos directos de internos.
Esta nueva disposición dentro del régimen penitenciario para presos de alto perfil, desmonta una parte relevante en materia de relajos y privilegios que gozaban reos con alto poder económico, que convertían en estancias similares a ‘hoteles’ partes del recinto de reclusión.

Otro detalle que se impondrá en el sistema de tratamiento de presos de ‘peso pesado’, es el referente a los guardias que tendrán. Estos, en sus breves contactos con los reos, deberán estar encapuchados, y estarán en periódicos relevos a fin de evitar cualquier tipo de relacionamiento amistoso o de negociaciones personales.
En materia de comunicación, los reos del nuevo esquema no tendrán acceso a aparatos móviles, y solo tendrán contactos con sus abogados, y en forma breve con familiares.
Con estas disposiciones carcelarias, el régimen penitenciario se adecuará a los protocolos internacionales de seguridad. Episodios como los que lograron instalar pandillas, como el del clan Rotela, reducirán a la mínima expresión el nivel de peligrosidad de las cárceles para la sociedad general.
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