Pedro Juan Caballero - 5 de junio de 2026
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Aniversario de Concepción

Publicado el 31/05/2024

RECUERDOS DE ANTAÑO: Hasta algunos años atrás, se celebraba en la “Perla del Norte”, el 31 de mayo, el aniversario de la fundación de la otrora Villa Real de la Concepción, hoy ciudad de Concepción, fundada en el año 1773 por el entonces gobernador de la Provincia del Paraguay, don Agustín Fernando de Pinedo.


Por al menos 220 años, la ciudad de Concepción celebró como su fecha fundacional, el 31 de mayo de cada año, y lo hacía con un desfile estudiantil, cívico y militar, como lo sigue haciendo hasta hoy día, a pesar de que, gracias a las investigaciones del escritor e historiador concepcionero, Pedro Antonio Alvarenga Caballero, se pudo comprobar con documentos que obran en el Archivo Nacional, que la Villa Real de la Concepción, fue fundada el 25 de mayo de 1773, hace 251 años.

Para los habitantes, tanto de Concepción como de Pedro Juan Caballero, poblada en su mayoría por familias concepcioneras que  emigraron y se establecieron formando con sus descendientes nuevas familias, ya pedrojuaninas, el 31 de mayo nunca fue tan solo la fecha fundacional de Concepción a la que todos se preparaban para ir y desfilar, era mucho más, el desfile era apenas el epílogo de una serie de actividades que comenzaban 2 o 3 días antes del 31 de mayo.

Como ya hemos dicho, que familias concepcioneras fueron las que en su mayoría poblaron la ciudad de Pedro Juan Caballero, de cada 10 jóvenes que iban desde Pedro Juan Caballero,  al menos 6 y tal vez, tenía un tío, tío, abuelo, abuela, primo, prima y hasta hermano o hermana, por lo que hallar donde hospedarse no era un problema, a como de lugar, ya sea en un colchón extra en el dormitorio o un sofá en la sala, el pariente y el invitado, a veces 2 y hasta 3, tenían un lugar donde acomodarse, aunque hay una verdad que debe ser dicha, lo que menos se hacía era dormir, ya que los recorridos nocturnos, por lugares que ya van a saber, se prolongaban hasta la agonía de la noche ante el resplandor de la aurora.

Por lo general se llegaba, en ómnibus y con mucho polvo impregnado en toda la ropa, la cabeza y el rostro, entre las 4 y 5 horas de la tarde, para ir a pie hasta la casa del pariente que oficiaría de hostero, para que, mientras que el pariente recién llegado le ponía al tanto de las novedades familiares a los anfitriones, él o los visitantes se sacaban todo el polvo que tenían encima.

Unas horas después, ya todos bien bañados, vestidos y perfumados,  se dirigían a la avenida PRINCIPAL, Presidente Franco para realizar el recorrido de rigor, en donde todos se volvían a encontrar, pero esta vez acompañados de jóvenes locales. Dos puntos de parada obligatoria, eran, el bar y luego también quincho de Hotel Victoria y el Bar “El Pato”, que luego se llamó El Tiburón” y después “Mafalda”, bajo la administración de Guillermo Albertini (+).

Además de este recorrido, casi siempre había una fiesta en el Club Gral. Garay, sin dejar de mencionar la Fiesta de Gala en el exclusivo Club Social Concepción, fiesta esta, que era exclusiva para invitados, y como su nombre lo dice, ce debía ir con traje de gala, así que, ni pensar en pretender ir a esa fiesta, salvo alguna razón muy especial con nombre de mujer a la cual se pretendía.

Muy bien, a la avenida Presidente Franco, pero esta vez ya cerca de las 22:00 horas, que era la hora en que parte de la caravana juvenil, se dirigía hasta el final de la avenida frente a la entrada al puerto, y de allí se doblaba a la izquierda hasta llegar a un local nocturno de diversión para adultos y debut de jóvenes violando el 6º mandamiento, dicho local, y muchos seguro recordarán, con nostalgia o sin ella, se llamaba “Estrella del Norte”, y no era el único, también había otro que al parecer inspiró al compositor mexicano, Roberto Cantoral a componer su recordado bolero “La Barca”, que era más conocido como “Luz Roja”, tal vez porque enfrente tenía una luz roja, imaginamos que sería porque sus habitantes eran colorados, vaya uno a saber por qué. Dicho lugar no era como los Palacios que conocemos, aunque allí muchas veces se deshojaban Margarita’s y otras flores nocturnas, que para la ocasión, debido a la gran demanda, eran “importadas” desde Pedro Juan Cabalero.  

Cumplido el recorrido por estos locales “exclusivos”, ya pasada la medianoche, el siguiente destino era la fiesta del Club Gral. Garay, y de allí, con los primeros claros de la aurora y luego de escuchar “Campamento Cerro León”, regresar al “hospedaje” para pegarse un buen baño, vestir el uniforme y dirigirse al lugar de concentración para el desfile, que una vez finalizado, daba pase a las carreras de motocicletas, aunque mayormente estas competencias se realizaban el día antes.

Estas eran a grandes rasgos las actividades que se desarrollaban en Concepción con motivo de la celebración de su aniversario de fundación, en donde no se menciona la palabra dormir, tal vez porque era lo que menos se hacía.

Por al menos 220 años, la ciudad de Concepción celebró como su fecha fundacional, el 31 de mayo de cada año, y lo hacía con un desfile estudiantil, cívico y militar, como lo sigue haciendo hasta hoy día, a pesar de que, gracias a las investigaciones del escritor e historiador concepcionero, Pedro Antonio Alvarenga Caballero, se pudo comprobar con documentos que obran en el Archivo Nacional, que la Villa Real de la Concepción, fue fundada el 25 de mayo de 1773, hace 251 años.

Para los habitantes, tanto de Concepción como de Pedro Juan Caballero, poblada en su mayoría por familias concepcioneras que  emigraron y se establecieron formando con sus descendientes nuevas familias, ya pedrojuaninas, el 31 de mayo nunca fue tan solo la fecha fundacional de Concepción a la que todos se preparaban para ir y desfilar, era mucho más, el desfile era apenas el epílogo de una serie de actividades que comenzaban 2 o 3 días antes del 31 de mayo.

Como ya hemos dicho, que familias concepcioneras fueron las que en su mayoría poblaron la ciudad de Pedro Juan Caballero, de cada 10 jóvenes que iban desde Pedro Juan Caballero,  al menos 6 y tal vez, tenía un tío, tío, abuelo, abuela, primo, prima y hasta hermano o hermana, por lo que hallar donde hospedarse no era un problema, a como de lugar, ya sea en un colchón extra en el dormitorio o un sofá en la sala, el pariente y el invitado, a veces 2 y hasta 3, tenían un lugar donde acomodarse, aunque hay una verdad que debe ser dicha, lo que menos se hacía era dormir, ya que los recorridos nocturnos, por lugares que ya van a saber, se prolongaban hasta la agonía de la noche ante el resplandor de la aurora.

Por lo general se llegaba, en ómnibus y con mucho polvo impregnado en toda la ropa, la cabeza y el rostro, entre las 4 y 5 horas de la tarde, para ir a pie hasta la casa del pariente que oficiaría de hostero, para que, mientras que el pariente recién llegado le ponía al tanto de las novedades familiares a los anfitriones, él o los visitantes se sacaban todo el polvo que tenían encima.

Unas horas después, ya todos bien bañados, vestidos y perfumados,  se dirigían a la avenida PRINCIPAL, Presidente Franco para realizar el recorrido de rigor, en donde todos se volvían a encontrar, pero esta vez acompañados de jóvenes locales. Dos puntos de parada obligatoria, eran, el bar y luego también quincho de Hotel Victoria y el Bar “El Pato”, que luego se llamó El Tiburón” y después “Mafalda”, bajo la administración de Guillermo Albertini (+).

Además de este recorrido, casi siempre había una fiesta en el Club Gral. Garay, sin dejar de mencionar la Fiesta de Gala en el exclusivo Club Social Concepción, fiesta esta, que era exclusiva para invitados, y como su nombre lo dice, ce debía ir con traje de gala, así que, ni pensar en pretender ir a esa fiesta, salvo alguna razón muy especial con nombre de mujer a la cual se pretendía.

Muy bien, a la avenida Presidente Franco, pero esta vez ya cerca de las 22:00 horas, que era la hora en que parte de la caravana juvenil, se dirigía hasta el final de la avenida frente a la entrada al puerto, y de allí se doblaba a la izquierda hasta llegar a un local nocturno ("hospoedaje") de diversión para adultos y debut de jóvenes violando el 6º mandamiento, dicho local, y muchos seguro recordarán, con nostalgia o sin ella, se llamaba “Estrella del Norte”, y no era el único, también había otro que al parecer inspiró al compositor mexicano, Roberto Cantoral a componer su recordado bolero “La Barca”, que era más conocido como “Luz Roja”, tal vez porque enfrente tenía una luz roja, imaginamos que sería porque sus habitantes eran colorados, vaya uno a saber por qué. Dicho lugar no era como los Palacios que conocemos, aunque allí muchas veces se deshojaban Margarita’s y otras flores nocturnas, que para la ocasión, debido a la gran demanda, eran “importadas” desde Pedro Juan Cabalero.  

Cumplido el recorrido por estos locales “exclusivos”, ya pasada la medianoche, el siguiente destino era la fiesta del Club Gral. Garay, y de allí, con los primeros claros de la aurora y luego de escuchar “Campamento Cerro León”, regresar al “hospedaje” para pegarse un buen baño, vestir el uniforme y dirigirse al lugar de concentración para el desfile, que una vez finalizado, daba pase a las carreras de motocicletas, aunque mayormente estas competencias se realizaban el día antes.

Estas eran a grandes rasgos las actividades que se desarrollaban en Concepción con motivo de la celebración de su aniversario de fundación, en donde no se menciona la palabra dormir, tal vez porque era lo que menos se hacía.

Redacción Radio Imperio 106.7 FM

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