Amateur con espíritu profesional
Mario Ricardo, la magia del fútbol le da la oportunidad de destacarse pese a la adversidad.
Fue el artífice de opacar la clasificación de Cerro Porteño, de llamar la atención de los medios nacionales e internacionales con el sublime sablazo que hizo suspirar al mundo del fútbol.
Le dio el toque de magia, pasión, rebeldía y lucha que fueron extinguiéndose de nuestro ADN, y por sobre todo jerarquizó una competencia que promete abrir las puertas a nuevos talentos e historias de vidas dignas de compartir.
Mario Enrique Ricardo (28 años) abrió las puertas de su casa a ÚH, en J. Augusto Saldívar, para contar su historia de vida, de admirable sacrificio y, que a través de la pasión por el fútbol, superó adversidades como el accidente que sufrió cuando tenía 10 años y que le costó la vista del lado izquierdo. Nada lo detuvo para continuar su camino.
“La verdad que lo llevo bien, con el tiempo uno se acostumbra a sus limitaciones. Me pasó jugando con un compañero, que me raspó el ojo con un lápiz, mi mamá me llevó al hospital, donde solo me taparon y a los pocos días ya no veía nada.
Un profesional dijo que me tenían que operar para que la infección no pasara al otro ojo”, comentó.Habilidades. En cuanto a sus habilidades, dentro del terreno de juego señaló que si estuviera mejor físicamente podría haber mostrado más. “Soy consciente de mi capacidad y de lo que puedo dar”, añadió.
PROFESIONALISMO. Se refirió al fútbol amateur, y agradeció al presidente del club, David Sánchez, a sus padres Mario Ricardi y Mabel Centurión. “Es difícil jugar en nuestra categoría; no hay mucha plata para vivir de ello, pero gracias al presidente siempre nos sentimos profesionales. También, gracias a mis padres sigo jugando”, señaló.POR LA
FAMILIA. “Me voy a jugar por la familia, ya que el Cristóbal Colón es un compromiso familiar el cual lo asumí. Nunca cobré por jugar y junto a mi hermano siempre estuvimos en el club por amor a la camiseta”, finalizó.





